1. Cuando las palabras me encontraron
En cuanto a mis primeros años relacionados con la lectura, tengo recuerdos fragmentados, pero suficientes para armar el panorama de cómo terminé siendo, entre muchas otras cosas, un lector. Leyendo Ver a la gente leyendo era algo cotidiano, pues hasta las cosas más comunes estaban acompañados de letras: los nombres de las calles, los letreros en las tiendas, los envases, las cajas, los lápices de colores, la publicidad que llegaba a casa, las instrucciones de los aparatos y prácticamente todo lo que nos rodeaba. Después estaban los materiales más específicos de la lectura: periódicos, cuentos, revistas, libros y los textos escolares. En esto último no hay nada sorprendente… y, paradójicamente, eso es lo sorprendente. Desde la invención de la escritura, siempre se dio que solo un pequeño grupo de personas tuviera acceso a ella y el resto tenía que conformarse con la comunicación oral. Pero en la época y sociedad en que nací, leer ya no era opcional. Este no es el lugar para extend...